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¿Te has parado a pensar que tu cerebro funciona como un gps? ¿Sabes que se puede elegir lo que se quiere pensar? La cuestión es sencilla. Cuando programas el gps del coche para que te lleve a una dirección que desconoces, ¿qué información introduces en el navegador? ¿La calle concreta y el número al que te diriges, o le indicas varias opciones  de direcciones por las que no debería ir? Tanto con la primera opción, introducir la dirección correcta, como la segunda, en la que descartas las alternativas que te conducen a un lugar equivocado, buscas llegar al sitio deseado. Pero, la primera es fácil y eficaz, y por ello es la que siempre utilizamos, ¡y la segunda sólo te complica la vida! Esta metáfora del gps también te la puedes aplicar a tu forma de procesar la información, a los pensamientos que eliges para alcanzar tus metas, a cómo interpretas lo que ocurre a tu alrededor y que condiciona tus emociones y tus actuaciones.

Patricia Ramírez, reconocida psicóloga deportiva y autora del top ventas Entrénate para la vida y del recién estrenadísimo ¿Por qué ellos sueñan con ser futbolistas y ellas princesas? defiende que el cerebro está programado para buscar amenazas y para detectar el peligro. Es una función biológica que nos protege y nos permite reaccionar con bravura ante situaciones que podrían acabar con nuestra vida.  ¿Eres la típica persona que convierte un catarro de tus hijos en una pulmonía? O ¿un dolor de pecho en un infarto? O ¿un mal día de trabajo en un despido?  O un “no me cogen el teléfono” en un “ya he hecho algo y se ha molestado conmigo”… La vida es más fácil. ¿Qué haces todo el día pensando en lo que no quieres que ocurra? Patricia te recomienda tratar de focalizar la atención en lo que tiene que pasar, en lo que depende de ti, ¡en programar el gps con la dirección correcta!

En este vídeo que, desde El Ser Creativo, nos gustaría compartir contigo, Patricia Ramírez te ofrecerá una serie de consejos. ¡No dejes de verlo!

¡Recuerda! Tu cerebro es un gps y el que lo programa eres tú. Si le metes la dirección equivocada, si centras la atención en los fallos, en lo que no tienes que hacer… al final aumentas la probabilidad de fallar, de desconcertarte y obtienes información contradictoria, en lugar de darte instrucciones sencillas, claras, positivas y útiles.

Por Rocio Mudarra